Las motivaciones para iniciar un voluntariado y para continuarlo son diferentes

Viernes, 13 de Noviembre de 2009

(…) las motivaciones para convertirse en voluntario son diferentes de las motivaciones para continuar ejerciendo dicha labor, y que entre las segundas sobresalen las motivaciones “autocentradas” (conocimiento, desarrollo personal y relaciones sociales) frente a las “heterocentradas” (valores), esto es, que los valores personales no bastan, sino que es preciso un reforzamiento social adicional para probabilizar la continuidad, resulta especialmente importante para aumentar la permanencia que los profesionales y la entidad responsable del voluntariado dediquen la suficiente atención al voluntariado y hagan pública su valoración positiva de la labor que realicen.

Igualmente un factor que parece contribuir a la continuidad del voluntariado son los conocimientos adquiridos, por lo que una formación satisfactoria para el voluntario contribuirá, además de una mejor atención a pacientes y familiares, a prevenir el abandono.

En la misma línea, otros autores han destacado la importancia de la integración en la organización en la permanencia. Todo lo anterior nos remite a la importancia de la formación continuada y el seguimiento para conseguir asegurar el ajuste del voluntario a las necesidades que plantea la tarea asignada y proporcionarle las competencias que requiera.

Fragmento del artículo Formación y satisfacción del voluntariado de cuidados paliativos (pdf) en el que se estudiaba la valoración de la formación que hacen 80 personas voluntarias de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Conclusiones del estudio comparativo de leyes españolas del voluntariado

Lunes, 2 de Noviembre de 2009

Durante la XIV Escuela de Otoño se expusieron las primeras conclusiones del estudio comparativo de leyes españolas del voluntariado que está elaborando el Observatorio del Voluntariado.

Mónica Sánchez fue la encargada de presentar este documento de trabajo del que anotamos algunas ideas:

  • El objetivo del estudio es elaborar un mapa de las leyes de voluntariado en España, analizarlas y compararlas y elaborar propuestas de mejora de la actual Ley Estatal del Voluntariado
  • El estudio ha comparado 17 leyes: la estatal y 16 normas autonómicas
  • Los principios de voluntariado menos nombrados en estas leyes son aquellos que fundamentan la acción voluntaria
  • Se habla de voluntariedad y gratuidad, pero ninguna ley habla de cuáles son los cambios que necesitaría nuestra sociedad para ser mejor, no recoge términos imprescindibles como justicia social o prevención
  • Propuestas: registro de personas voluntarias, ajustes de los seguros para personas voluntarias, distinción de las entidades de voluntariado atendiendo a su dimensión, revisión de los principios de las leyes, inclusión de criterios de transparencia y calidad como eje transversal, uso del lenguaje no sexista e inclusivo en la redacción legal

Descargas

Más información

Cobertura de la XIV Escuela de Otoño de Huesca

Primeras conclusiones del estudio comparativo de planes de voluntariado en España

Lunes, 2 de Noviembre de 2009

Durante la XIV Escuela de Otoño, el Observatorio del Voluntariado tuvo la oportunidad de presentar sus primeras conclusiones del estudio que está elaborando. El documento compara planes de voluntariado en España.

Compartimos algunos apuntes de la presentación a cargo de Isabel Castellano:

  • Con este estudio se pretende tener una visión general de la situación actual de las políticas públicas sobre voluntariado y servirá para detectar carencias y necesidades que se puedan incluir en la formulación del nuevo plan de voluntariado estatal
  • El estudio ha comparado 6 planes que pertenecen a Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Madrid y Euskadi
  • Comienzan destacando el reto propuesto en el plan de la Comunidad de Madrid: “consolidar un tipo de voluntariado sostenible, estable, participativo, coordinado internamente y abierto a una colaboración crítica con otras agencias públicas y privadas. Un voluntariado que cumpla al mismo tiempo las condiciones de voz pública, acción cívica y proyección solidaria”
  • Los planes de Madrid, Euskadi y Andalucía son los que mejores herramientas de evaluación presentan. Otros planes, entre ellos el estatal, presentan indicadores poco realistas o no señalan cómo se valorará si se ha logrado lo que el plan propone
  • El plan gallego incluye un desarrollo menor teórico y de las acciones comprometidas
  • Sólo los planes de Andalucía y Euskadi incluyen presupuestos para su ejecución

Descargas

  • Documento “Primeras conclusiones del estudio comparativo de planes españoles de voluntariado”, obra del Observatorio del Voluntariado (doc)
  • Diaporama utilizado para presentar el documento “Primeras conclusiones del estudio comparativo de planes españoles de voluntariado”, obra del Observatorio del Voluntariado (ppt)

Más información

Cobertura de la XIV Escuela de Otoño de Huesca

Voluntariado ecologista, el que más permanece

Viernes, 31 de Julio de 2009

El estudio “Factores psicosociales y tipo de voluntariado” de Mª Celeste Dávila de León y Fernando Chacón Fuertes estudia la existencia de diferencias entre diversos tipos de voluntariado en ciertas variables relevantes en la explicación de este fenómeno.

También tiene como propósito identificar cuáles de estas variables pueden aumentar la predicción de la permanencia en función del tipo de voluntariado.

Un total de 290 voluntarios completaron un cuestionario y posteriormente colaboraron en dos seguimientos telefónicos para evaluar su permanencia en la organización. Los resultados muestran que los voluntarios ecologistas y socioasistenciales difieren significativamente en diversas variables y que el voluntariado ecologista es el que más permanece durante el tiempo.

Descargas

“Factores psicosociales y tipo de voluntariado” de Mª Celeste Dávila de León y Fernando Chacón

Zona de recursos

El voluntariado crece un 58% en Cataluña según el Anuario 2009 del Tercer Sector

Viernes, 10 de Julio de 2009

Las entidades del Tercer Sector social crecieron un 33,9 por ciento entre 2003 y mayo de 2009, pasando de 5.600 a 7.500, y ya representan el 2,8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Catalunya y prestan servicio a más de 1.700.000 personas, según consta en el Anuario 2009 del Tercer Sector Social.

La publicación es obra del Observatorio del Tercer Sector y la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social de Catalunya.

El voluntariado creció un 58,06%, pasando de 155.000 a 245.000, y casi la mayoría de entidades (83%) tienen personas voluntarias, principalmente mujeres (66%), aunque los hombres han pasado de representar el 24% al 34%.

La gran mayoría son menores de 50 años (41%), aunque en los últimos años han aumentado las personas mayores que deciden hacer voluntariado, así como las y los extranjeros, que en algunas entidades ya representan entre el 4,5% y el 5%.

El perfil de entidad es el de aquella formada por unas 84 personas, 56 de ellas voluntarias, 23 contratadas y tres colaboradoras estables como autónomas.

Más información

Anuario del Tercer Sector Social de Cataluña

Vía ADN

Asociacionismo y participación juvenil en España (II)

Viernes, 3 de Julio de 2009

Generación “ni-ni”

El mes pasado publicamos la primera parte del artículo Asociacionismo y Participación Juvenil en España (I). En él se analizaban los datos concluyentes del “Sondeo de opinión y situación de la gente joven” realizado por el INJUVE con datos de 2007.

Al hilo de ese primer artículo, nos gustaría profundizar un poco en el tema de la juventud, la participación social y el voluntariado, y la educación como condimento transversal necesario.

Hace unos días se publicaban en la prensa varios artículos (El País, Público) que hacían referencia a la realidad que vive la juventud a día de hoy en España  y los nuevos fenómenos sociales que surgen en tiempos de crisis. Debido, por una parte al afán de etiquetar e identificar nuevos mecanismos y por otra a la necesidad de simplificar una realidad demasiado compleja, junto con la necesidad de hacer atractiva la información, esta nueva juventud ya tiene un nombre, la “generación ni-ni”: ni estudia, ni trabaja.

Si queremos entender  lo que está ocurriendo, habría que empezar por el principio.
Porque, ¿qué características definen conceptualmente a la juventud? ¿Existe una noción real de la juventud?

Desde un punto de vista sociológico, el término juventud debería ser entendido como un concepto amplio que define un hecho social y sociológico. Sin embargo, habitualmente la juventud viene definida única y exclusivamente por un  hecho generacional, demográfico: el intervalo de años entre los que se ha establecido que una persona es joven. Es un  intervalo de edad sujeto a variaciones en relación a los años considerados, sin atender a que es una categoría social, construida, y que varía en función de variables históricas, culturales, territoriales y políticas.

El Instituto de la Juventud, para sus Informes sobre la Juventud en España, utiliza el rango de edad de 15 a 29 años. Para  las Naciones Unidas, la juventud va desde los 15 a los 25 años. Existe incluso un Día Internacional de la Juventud,  que es el 12 de agosto.

Es decir, parece que existe un interés real por las personas consideradas jóvenes. La cuestión es si ese interés está bien focalizado, y  si se es capaz de solucionar los problemas que tiene la juventud.
Si el hecho de que la juventud actual se desarrolla en un entorno cambiante, desestructurado y fragmentado es una asunción, y se realizan investigaciones que van en la línea de validar estas hipótesis, también se debería llegar a una conceptualización del objeto “juventud”, de forma que fuera un producto teórico de una ciencia, de una sociología de la juventud. Como decía Bourdeau1, la ciencia no se construye con un objeto real, sino con un objeto construido. El término juventud usado habitualmente, en los medios de comunicación, en la sociedad, es un término asumido comúnmente, usado de mil maneras y en contextos muy diferentes, con mil significados,  que incluyen  todo y nada a la vez. Es un término vacío, vago  y que no está “construido”, por lo que pierde precisión.

Si la sociedad en general tiene algo que decir en relación al problema de la juventud actual, sería interesante comenzar desde el principio, sentando las bases de un conocimiento riguroso que ayude a interpretar la problemática que afecta a los y las jóvenes y que aporte las soluciones adecuadas.

En este sentido, las ciencias sociales tienen el mayor desafío posible: fundamentar, interpretar, explicar, dar soporte, etc. a teorías y acciones que hagan que  los fenómenos sociales, en este caso relativos a las personas jóvenes, sean lo más accesibles  posible y den cobertura a soluciones integrales, efectivas y reales.

Educación como eje vertebrador y transversal

¿Cómo afecta la educación, tanto formal como informal, y el proceso formativo (entendido actualmente y en las sociedades postmodernas, como hecho continuo a lo largo de la vida) en la conformación de la conciencia de las y los jóvenes y en el germen de la necesidad de compromiso y la asociación vinculada a él?

Fuente: Observatorio Voluntariado
Fuente: Observatorio Voluntariado

Si hasta hace poco, la educación formal significaba por si sola una garantía para poder aspirar a una posición dentro de la sociedad, si el tener o no estudios dotaba al individuo de una identidad social que incluía la pertenencia a un grupo, con todo lo que ello implica, en relación a asimilación de roles, de valores, de presupuestos éticos, etc. Si eso era lo que ocurría antes, ahora estamos en un momento en el que la educación formal no garantiza nada. Las y los jóvenes ven cómo el finalizar unos estudios universitarios no es sinónimo de acceso a un empleo bien remunerado. La educación formal pierde valor en el sentido de que deja de cumplir la función que viene desempeñando durante años, la función que por consenso se le ha asignado y que la experiencia siempre ha confirmado.

Por lo tanto se produce una ruptura en el seno de la juventud. La realidad hace patente que el esfuerzo, y el sacrificio que implican la educación formal no recompensan en el futuro a la persona, por lo que muchos de estos jóvenes dejan de luchar por un futuro, y se convierten en hedonistas nihilistas. Buscan la satisfacción inmediata, están inmersos en la cultura del consumo y en la del “usar y tirar”. Sería lo que Bauman2 llamó la “modernidad líquida”. Una sociedad, la nuestra, caracterizada como un  “tiempo líquido”, con estructuras y modelos volátiles, que no perduran;  en contraposición a la sociedad “solida”, estable y duradera, que existía antes.

En este contexto, se produce una inestabilidad social y psicológica donde los referentes a los que las personas nos agarramos para sobrevivir han desaparecido. Este modelo crea una ciudadanía preparada para un sistema individualista, en el que los compromisos no duran más de lo preciso, en el que el esfuerzo y el interés no van de la mano, sino todo lo contrario, interesa más si requiere menos esfuerzo, y más aún si el beneficio a corto plazo es mayor. Se vive en una sociedad que consume, disfruta, usa y tira. La frustración que generaría la ruptura de relaciones, la dependencia a determinados sentimientos, se disipa siendo flexible, sin demasiados apegos afectivos a nada.

¿Cómo revertir esta situación?

En este contexto vive y crece una generación de personas jóvenes. ¿Qué se puede hacer? Por supuesto, este resultado es consecuencia de múltiples factores e interrelaciones a escala mundial, por lo que la solución real es responsabilidad de organismos internacionales y estados, y de la sociedad en general. Se debería dejar de pensar que la solución a todos nuestros problemas debe venir de una instancia superior y empezar a trabajar con un mecanismo mental en el  que nosotros y nosotras  seamos los responsables y los moldeadores de nuestro futuro.

Sería de vital importancia enseñar eso a nuestros jóvenes. Para que aprendan a construir su propia realidad y a sobrellevar la frustración, que aprendan a comprometerse, a implicarse afectivamente en las cuestiones sociales, a valorar los éxitos, a participar, en el sentido más extenso del término.

Es el momento en el que la diferenciación debe estar en la educación informal. En la adquisición de herramientas, valores y actitudes que permitan a la persona joven permanecer en el mundo real, siendo conscientes de su posición en él y de su responsabilidad también para con él. Porque los y las  jóvenes que ni estudian ni trabajan,  probablemente tampoco participan socialmente. Y una sociedad en la que sus jóvenes no participan (siendo ellos  y ellas el futuro), es una sociedad abocada al fracaso.

Si la sociedad actual consiguiera esto, seguramente otro paradigma teórico serviría para definirnos, y entonces, sería otra historia.

1. Pierre Bourdeau, El oficio de sociólogo. Editorial Siglo XXI, Madrid, 2001.
2. Zygmunt Bauman, Modernidad líquida, Editorial fondo de Cultura, 2000.