“Me hicieron sentir desde el principio respetado, valorado y tan cómodo como si estuviera en casa”

Lunes, 27 de Julio de 2009

Abdou Aziz, voluntario en Tarragona, impartiendo clase

Entrevista a Abdou Aziz, voluntario en Tarragona, publicada en el boletín de Cruz Roja Española.

¿Qué te impulsó a hacerte voluntario?
Soy maestro de profesión y domino varias lenguas, así que, una vez hube normalizado mi situación en Cataluña, decidí aprovechar mis conocimientos y experiencia para ayudar a los demás. Desde hace dos años ayudo a otras personas de origen inmigrante a integrarse en la sociedad catalana.

¿Por qué elegiste Cruz Roja para desarrollar tu labor voluntaria?
Cruz Roja me permitió llevar a cabo una actividad que se ajustaba perfectamente a mi perfil: dar clases de conocimiento de entorno a personas de origen inmigrante que, igual que yo hace unos años, se esfuerzan por integrarse y encontrar trabajo.

¿Cómo es tu día a día dando clases?
Es muy gratificante. Yo también recibí clases de castellano y de conocimiento de entorno. Que las recomendaciones vengan de alguien que ha pasado por tu misma situación, sí que facilita una clara empatía inicial. Saber que yo he superado ciertas barreras, también les sirve de estímulo para trabajar.

Además haces de intérprete.
Sí, cuando resulta necesario hago de traductor e intérprete, porque me gustan mucho las lenguas. Además de castellano, domino el francés, el inglés, el wolof -idioma mayoritario de Senegal- y mi lengua materna, el sereer, y ahora estoy aprendiendo catalán. También colaboro en actividades de sensibilización para erradicar los estereotipos que hay hacia la población de origen inmigrante.

¿Qué es lo que más valoras de tu voluntariado?
Valoro mucho la facilidad y la rapidez con que me integré en el equipo de trabajo de Cruz Roja. Me hicieron sentir desde el principio respetado, valorado y tan cómodo como si estuviera en casa.

Texto: Àgata Virgili e Irene Peiró.
Foto: Àgata Virgili.

Asociacionismo y participación juvenil en España (II)

Viernes, 3 de Julio de 2009

Generación “ni-ni”

El mes pasado publicamos la primera parte del artículo Asociacionismo y Participación Juvenil en España (I). En él se analizaban los datos concluyentes del “Sondeo de opinión y situación de la gente joven” realizado por el INJUVE con datos de 2007.

Al hilo de ese primer artículo, nos gustaría profundizar un poco en el tema de la juventud, la participación social y el voluntariado, y la educación como condimento transversal necesario.

Hace unos días se publicaban en la prensa varios artículos (El País, Público) que hacían referencia a la realidad que vive la juventud a día de hoy en España  y los nuevos fenómenos sociales que surgen en tiempos de crisis. Debido, por una parte al afán de etiquetar e identificar nuevos mecanismos y por otra a la necesidad de simplificar una realidad demasiado compleja, junto con la necesidad de hacer atractiva la información, esta nueva juventud ya tiene un nombre, la “generación ni-ni”: ni estudia, ni trabaja.

Si queremos entender  lo que está ocurriendo, habría que empezar por el principio.
Porque, ¿qué características definen conceptualmente a la juventud? ¿Existe una noción real de la juventud?

Desde un punto de vista sociológico, el término juventud debería ser entendido como un concepto amplio que define un hecho social y sociológico. Sin embargo, habitualmente la juventud viene definida única y exclusivamente por un  hecho generacional, demográfico: el intervalo de años entre los que se ha establecido que una persona es joven. Es un  intervalo de edad sujeto a variaciones en relación a los años considerados, sin atender a que es una categoría social, construida, y que varía en función de variables históricas, culturales, territoriales y políticas.

El Instituto de la Juventud, para sus Informes sobre la Juventud en España, utiliza el rango de edad de 15 a 29 años. Para  las Naciones Unidas, la juventud va desde los 15 a los 25 años. Existe incluso un Día Internacional de la Juventud,  que es el 12 de agosto.

Es decir, parece que existe un interés real por las personas consideradas jóvenes. La cuestión es si ese interés está bien focalizado, y  si se es capaz de solucionar los problemas que tiene la juventud.
Si el hecho de que la juventud actual se desarrolla en un entorno cambiante, desestructurado y fragmentado es una asunción, y se realizan investigaciones que van en la línea de validar estas hipótesis, también se debería llegar a una conceptualización del objeto “juventud”, de forma que fuera un producto teórico de una ciencia, de una sociología de la juventud. Como decía Bourdeau1, la ciencia no se construye con un objeto real, sino con un objeto construido. El término juventud usado habitualmente, en los medios de comunicación, en la sociedad, es un término asumido comúnmente, usado de mil maneras y en contextos muy diferentes, con mil significados,  que incluyen  todo y nada a la vez. Es un término vacío, vago  y que no está “construido”, por lo que pierde precisión.

Si la sociedad en general tiene algo que decir en relación al problema de la juventud actual, sería interesante comenzar desde el principio, sentando las bases de un conocimiento riguroso que ayude a interpretar la problemática que afecta a los y las jóvenes y que aporte las soluciones adecuadas.

En este sentido, las ciencias sociales tienen el mayor desafío posible: fundamentar, interpretar, explicar, dar soporte, etc. a teorías y acciones que hagan que  los fenómenos sociales, en este caso relativos a las personas jóvenes, sean lo más accesibles  posible y den cobertura a soluciones integrales, efectivas y reales.

Educación como eje vertebrador y transversal

¿Cómo afecta la educación, tanto formal como informal, y el proceso formativo (entendido actualmente y en las sociedades postmodernas, como hecho continuo a lo largo de la vida) en la conformación de la conciencia de las y los jóvenes y en el germen de la necesidad de compromiso y la asociación vinculada a él?

Fuente: Observatorio Voluntariado
Fuente: Observatorio Voluntariado

Si hasta hace poco, la educación formal significaba por si sola una garantía para poder aspirar a una posición dentro de la sociedad, si el tener o no estudios dotaba al individuo de una identidad social que incluía la pertenencia a un grupo, con todo lo que ello implica, en relación a asimilación de roles, de valores, de presupuestos éticos, etc. Si eso era lo que ocurría antes, ahora estamos en un momento en el que la educación formal no garantiza nada. Las y los jóvenes ven cómo el finalizar unos estudios universitarios no es sinónimo de acceso a un empleo bien remunerado. La educación formal pierde valor en el sentido de que deja de cumplir la función que viene desempeñando durante años, la función que por consenso se le ha asignado y que la experiencia siempre ha confirmado.

Por lo tanto se produce una ruptura en el seno de la juventud. La realidad hace patente que el esfuerzo, y el sacrificio que implican la educación formal no recompensan en el futuro a la persona, por lo que muchos de estos jóvenes dejan de luchar por un futuro, y se convierten en hedonistas nihilistas. Buscan la satisfacción inmediata, están inmersos en la cultura del consumo y en la del “usar y tirar”. Sería lo que Bauman2 llamó la “modernidad líquida”. Una sociedad, la nuestra, caracterizada como un  “tiempo líquido”, con estructuras y modelos volátiles, que no perduran;  en contraposición a la sociedad “solida”, estable y duradera, que existía antes.

En este contexto, se produce una inestabilidad social y psicológica donde los referentes a los que las personas nos agarramos para sobrevivir han desaparecido. Este modelo crea una ciudadanía preparada para un sistema individualista, en el que los compromisos no duran más de lo preciso, en el que el esfuerzo y el interés no van de la mano, sino todo lo contrario, interesa más si requiere menos esfuerzo, y más aún si el beneficio a corto plazo es mayor. Se vive en una sociedad que consume, disfruta, usa y tira. La frustración que generaría la ruptura de relaciones, la dependencia a determinados sentimientos, se disipa siendo flexible, sin demasiados apegos afectivos a nada.

¿Cómo revertir esta situación?

En este contexto vive y crece una generación de personas jóvenes. ¿Qué se puede hacer? Por supuesto, este resultado es consecuencia de múltiples factores e interrelaciones a escala mundial, por lo que la solución real es responsabilidad de organismos internacionales y estados, y de la sociedad en general. Se debería dejar de pensar que la solución a todos nuestros problemas debe venir de una instancia superior y empezar a trabajar con un mecanismo mental en el  que nosotros y nosotras  seamos los responsables y los moldeadores de nuestro futuro.

Sería de vital importancia enseñar eso a nuestros jóvenes. Para que aprendan a construir su propia realidad y a sobrellevar la frustración, que aprendan a comprometerse, a implicarse afectivamente en las cuestiones sociales, a valorar los éxitos, a participar, en el sentido más extenso del término.

Es el momento en el que la diferenciación debe estar en la educación informal. En la adquisición de herramientas, valores y actitudes que permitan a la persona joven permanecer en el mundo real, siendo conscientes de su posición en él y de su responsabilidad también para con él. Porque los y las  jóvenes que ni estudian ni trabajan,  probablemente tampoco participan socialmente. Y una sociedad en la que sus jóvenes no participan (siendo ellos  y ellas el futuro), es una sociedad abocada al fracaso.

Si la sociedad actual consiguiera esto, seguramente otro paradigma teórico serviría para definirnos, y entonces, sería otra historia.

1. Pierre Bourdeau, El oficio de sociólogo. Editorial Siglo XXI, Madrid, 2001.
2. Zygmunt Bauman, Modernidad líquida, Editorial fondo de Cultura, 2000.

“Piensas que muchos pasan una situación similar a la que yo pasé en la adolescencia y quieres evitarlo”

Jueves, 18 de Junio de 2009

Momento de una charla de Xega en un centro asturianoXega es una asociación asturiana que lleva a cabo el proyecto Red Educación, coordinado por la FELGTB. El proyecto, entre otras actividades, promueve que personas voluntarias impartan charlas en centros educativos de varias comunidades españolas.

En estas charlas, se presenta la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad de un modo positivo, desmontando prejuicios, aclarando dudas, promoviendo la convivencia y el respeto a la diversidad en el aula y en los centros educativos,

Raquel del Río es delineante y nos cuenta su experiencia como activista y voluntaria de Xega:

¿Cuándo empezaste tu voluntariado?

Hace dos años y medio empecé en TribadAs, el grupo de lesbianas de Xega, pero a las charlas de educación afectivo-sexual llegué un poco de casualidad hace unos meses.  Las y los compañeros no tenían vehículo para asistir a una charla y me preguntaron si les podía llevar. Las dos primeras veces que fui, me hacía ilusión ver lo que hacía. Poco a poco me fui implicando.

¿Qué te animó a dar el paso?

Yo militaba en XEGA pero en tareas de organización. Lo de las charlas me daba cierto respeto, miedo a las preguntas de los chavales. Tenía un poco de reparo a la diferencia generacional y a no saber comunicarme con ellas y ellos. Pero eso a la tercera charla se te cae.

¿Cuál es tu papel ahora?

Ahora explico las diferentes orientaciones sexuales y en general hablamos sobre educación afectiva y sexual y la homofobia. Entre el voluntariado no hay profesionales, así que contamos nuestra propia experiencia personal También respondemos sus dudas. Nos preguntan sus dudas sobre cómo te das cuenta, cómo se lo toma la familia… Damos orientación e información.

¿Por qué lo haces?

Por satisfacción personal y por ayudar. Entiendes que la realidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) está todavía muy escondida en los ámbitos del mundo adolescente sobre todo. Y cuando es visible o “sospechada” puede ser causa de bullyng homofóbico. Así que las charlas no son sólo para aquellas y aquellos chavales LGTB, sino también para el resto, para que sean conscientes de que hay otras realidades diferentes a la suya y que deben respetarlas. También ayuda a las y los profesores a ser conscientes de ello y a que sepan tratar el tema en las aulas con cierta base.

Queremos mostrar que no están solos, que hay gente que luchamos por ellas y ellos, que tienen derechos y que las personas LGTB llevamos una vida absolutamente normal. Piensas que muchas y muchos están pasando una situación similar a la que yo pasé en la adolescencia. Yo no tuve esa referencia, pero ahora pueden tenerla.

Y, ¿qué dicen en los centros? ¿Cambian las ideas de los chicos y las chicas?

Ves que les rompes muchos mitos. Por ejemplo, el mito del sexo lo basan únicamente en los genitales… No entienden que un hombre transexual pueda tener sexo si no tiene pene o dos mujeres también puedan tener relaciones sexuales.

Les explicamos que el sexo no se reduce exclusivamente a lo genital y que la gente LGTB no sólo tiene relaciones exclusivamente por el sexo, que es un mito bastante extendido, sino que tienen relaciones afectivo-sexuales como cualquiera. También hay gente que dice que en su pueblo no hay homosexuales y no los puede haber y sale diciendo lo mismo.

¿Cómo animarías a otras personas a dar el paso y hacer voluntariado?

Es gratificante. Aunque lo hagas de forma gratuita y voluntaria, como te hace ilusión y metes lo tuyo, no te vuelves a casa de vacío. Te llevas una sonrisa y un “gracias” que realmente es gratificante. Gratuito no es realmente.

Quizá hacer este tipo de voluntariado dentro del ámbito LGTB es más complicado porque existen una serie de reparos a ser visible. Supongo que hay que estar en una etapa en la que se superen miedos y situaciones difíciles.

¡Muévete!

Haz voluntariado en alguna de las organizaciones -repartidas por toda España- de la FELGTB

La prueba de fuego: continuar la educación o repetir esquemas

Lunes, 8 de Junio de 2009

María trabaja como educadora sociolaboral en el FOE de Fundación Adsis en Bilbao. Pero hace unos meses aparcó su trabajo diario para ser voluntaria en uno de los proyectos que la Fundación desarrolla en Portoviejo (Ecuador). Ahora cuenta su experiencia.

Aquí los niños aprenden poco y mal. Es una pena porque todos ellos son niños con capacidades, pero en unos años abandonarán la escuela primaria y llegará el momento de la prueba de fuego: ¿darán el salto a un sistema educativo con más posibilidades o se quemarán en el intento, abandonando los estudios y abocándose a la repetición de esquemas?

Mientras, un grupo de jóvenes voluntarios de Fundación Adsis trabaja con ellos para que esto no sea así, y con la excusa del apoyo educativo intentan proporcionarles referentes. Junto a ellos, los niños y niñas disfrutan haciendo los deberes.

Lee la experiencia completa.

El activismo también se aprende en la escuela

Jueves, 4 de Junio de 2009

    Alumnos romaníes y no romaníes saliendo de la escuela primaria de Pavlovce nad Uhom, Slovakia, al final del día escolar, 26 de Marzo de 2008 © AI

Si eres docente, estudiante o formas parte del AMPA de algún centro escolar, puedes promover la participación de tu escuela en la Red de Escuelas por los Derechos Humanos y contar con el apoyo de Amnistía Internacional.

La organización apoya la creación de grupos escolares, es decir, grupos de activistas dentro del entorno escolar que están formados por estudiantes de 2º ciclo de la ESO o de Bachillerato (entre 14 y 18 años).

La Consejería de Educación andaluza convoca subvenciones para proyectos de voluntariado

Martes, 7 de Abril de 2009

La Junta de Andalucía publica su convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos de voluntariado y de participación de asociaciones en actividades complementarias y extraescolares de los centros docentes sostenidos con fondos públicos para el curso 2009/2010. Consulta las bases (pdf).

Vía Plataforma Voluntariado Social Sevilla