Aprender de lo invisible

Reproducimos completo este artículo que ha publicado en su blog La Tortuga Boba Silvia, una voluntaria que asistió a la XIII Escuela de Otoño:

Tres días de encuentro de voluntariado dan para mucho. Para participar en grupos de trabajo y talleres sobre gestión de voluntariado, comunicación y sensibilización, inteligencia emocional y sobre gestión de conflictos. Para oír cosas como éstas:

  • Que los voluntarios/as ponemos cariño, metemos la pata y debemos saber poner límites; y que para eso nos tenemos que formar.
  • Que el anonimato del voluntariado no puede ser sinónimo de invisibilidad y debe perseguir el objetivo de transformar realidades.
  • Que las entidades necesitan generar espacios de comunicación que vayan más allá de los proyectos.

Con algunas de las cosas que oí estoy de acuerdo, con otras no tanto. Pero lo realmente interesante de este tipo de encuentros es lo que no se ve: las personas que conoces, las experiencias que te explican, las maneras de pensar tan diferentes que encuentras y que parece que persiguen un mismo fin, el pulso que le tomas al sector…

Eso y, por supuesto, lo que ocurre cuando el día de talleres se acaba.

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